Cierre por vacaciones – Los pedidos realizados a partir del 5 de agosto serán gestionados el 31 de agosto.
La gama LeviSsime para piel grasa y mixta está diseñada para dar respuesta técnica a la hiperseborrhea generalizada y el desequilibrio lipídico de la zona T. Cada producto de LeviSsime trabaja el doble objetivo del profesional — equilibrar la secreción sebácea y optimizar la arquitectura del poro — sin comprometer la hidratación ni la integridad de la barrera. Activos como la Niacinamida, el Ácido Azelaico y los Pre y Postbióticos permiten construir protocolos de resultado medible, diferenciados por fase y por intensidad de tratamiento.
Es el error de prescripción más habitual: confundir exceso de sebo con exceso de agua. Cuando una piel grasa se deshidrata, activa un mecanismo compensatorio que produce más sebo para retener agua, agravando brillos y congestión. La solución técnica son humectantes oil-free (Ácido Hialurónico, Pre y Postbióticos en gel) que aportan agua al tejido sin añadir carga lipídica. El argumento al cliente: ‘para que tu piel deje de producir exceso de grasa, primero necesita estar bien hidratada.
Mañana: (1) Gel limpiador seborregulador, (2) Sérum antioxidante o de Niacinamida, (3) Gel-crema hidratante oil-free, (4) SPF50 textura dry-touch. Noche: (1) Doble limpieza (imprescindible para disolver filtros solares y exceso de sebo con limpiador en aceite o balm, seguido de gel con aclarado), (2) Activo tratante (Retinol o Ácido Azelaico según objetivo y tolerancia), (3) Emulsión ligera recuperadora o gel de Pre y Postbióticos si hay reactividad.
Activos de referencia: Niacinamida (seborregulación y poros), Ácido Azelaico (acción bacteriostática y anti-inflamatoria), BHA/Ácido Salicílico (limpieza folicular, liposoluble, penetra en el tapón sebáceo), Zinc (matificante y regulador). A evitar: sustancias altamente oclusivas, emolientes pesados tipo aceites minerales de alto peso molecular y texturas untuosas diseñadas para biotipos alípicos. El comedogenicity rating del INCI es una referencia útil en formulación.
2-3 veces por semana en mantenimiento. El BHA (Ácido Salicílico) es el estándar de oro: su naturaleza liposoluble le permite penetrar en el canal folicular y disolver el tapón de queratina y sebo. Para renovar textura superficial y aportar luminosidad adicional, se alterna con AHA (Ácido Glicólico). En cabina, los peelings superficiales con estas moléculas permiten concentraciones más altas y resultados más visibles; el mantenimiento domiciliario con concentraciones menores fija los resultados.
La piel grasa presenta una tolerancia al retinol significativamente mayor que la piel seca o sensible, lo que permite progresiones más ágiles en concentración. Su doble acción — normalización de la queratinización (reducción de la obstrucción folicular) y estimulación del colágeno — lo hace especialmente valioso en pieles grasas con historia de acné y signos de envejecimiento simultáneos. La combinación Retinol + Niacinamida en el mismo protocolo es una de las más eficaces para este biotipo.
Es una cuestión de distribución lipídica y de estrategia de mapeo cutáneo. La piel grasa presenta hiperfunción sebácea homogénea en todo el rostro: un único protocolo cubre todas las zonas. La piel mixta requiere un enfoque diferencial: tratamiento seborregulador en zona T (frente, nariz, mentón) y, simultáneamente, aporte nutritivo o hidratante en mejillas (que pueden estar deshidratadas). En cabina, la aplicación por zonas permite personalizar el protocolo con el mismo portfolio de productos.
El poro no tiene musculatura, por lo que no puede ‘abrirse’ o ‘cerrarse’. Lo que determina su apariencia visual es el estado del conducto: limpio y elásticamente sano versus dilatado por acumulación de detritos sebáceos y queratina oxidada. El mantenimiento con exfoliantes BHA y seborreguladores —en cabina y en domicilio— mantiene el canal limpio y minimiza visualmente el diámetro. Este argumento posiciona al profesional como referente técnico y diferencia la cosmética de resultado de la cosmética de ilusión.
La objeción a la fotoprotección en piel grasa suele ser sensorial: pesadez, brillos, sensación de oclusión. La respuesta técnica son las texturas dry-touch de formulación fluida con activos matificantes integrados. Las tecnologías de filtro actuales permiten SPF50 en emulsiones ultrafinas sin filtros físicos voluminosos. El argumento de prescripción: ‘el fotoenvejecimiento acelera el daño en cualquier biotipo y los activos que estás usando (retinol, ácidos) dejan la piel más vulnerable al sol. El SPF no es opcional en tu protocolo.