Cierre por vacaciones – Los pedidos realizados a partir del 5 de agosto serán gestionados el 31 de agosto.
La línea LeviSsime para piel sensible está formulada para dar respuesta técnica a uno de los perfiles más frecuentes en cabina: la piel sensible y piel reactiva (piel normalmente resistente que se ha sensibilizado por factores exógenos o tratamientos previos). Cada producto prioriza la reconstrucción de la barrera, la reducción de la reactividad y la tolerancia máxima: sin perfumes intensos, con listados de ingredientes simplificados y con los activos de mayor afinidad dérmica — Ceramidas, Aloe Vera, Pre y Postbióticos. El objetivo del profesional: restablecer el confort de la piel.
La anamnesis es la herramienta clave. La piel sensible constitutiva tiene un historial constante: enrojece ante el frío, el calor, el ejercicio, los cosméticos convencionales. La reactividad temporal es reciente y vinculada a un factor concreto: tratamiento estético agresivo previo, cambio de rutina, estrés intenso, medicación. El abordaje en cabina es diferente: la piel constitutivamente sensible necesita un protocolo permanente de alta tolerancia; la piel reactiva circunstancial necesita recuperación de barrera como primera fase antes de cualquier tratamiento activo.
Por este orden: (1) Ausencia de fragancias y alcoholes desecantes (los dos principales sensibilizantes en cosmética), (2) Listado de ingredientes simplificado — menos ingredientes, menos riesgo de reacción, (3) pH compatible con la barrera cutánea (5,0-5,5), (4) Activos con baja probabilidad de sensibilización (Ceramidas, Aloe Vera, Péptidos, Ácido Hialurónico), (5) Testado bajo control dermatológico. La etiqueta ‘hypoallergenic’ no está regulada; el aval dermatológico en ficha técnica es la referencia objetiva.
El principio rector es: primero restablecer el confort, luego tratar. Mañana: limpieza sin jabón (syndet o agua micelar sin fragancia) + emulsión con Ceramidas o Aloe Vera + SPF mineral (filtro físico). Noche: limpieza respetuosa + cuidado restaurador de barrera. Nuevos activos: introducir de uno en uno, con 10-14 días de margen entre cada incorporación. En pieles con reactividad activa, suspender cualquier activo hasta recuperar el confort de base.
Sí, con la estrategia adecuada. Los Péptidos pro-colágeno son la alternativa profesional de referencia: activan la síntesis endógena de colágeno sin el proceso de adaptación del retinol y con tolerancia excelente incluso en pieles muy reactivas. Si el cliente desea introducir retinol, el protocolo debe ser extremadamente progresivo: empezar con concentración mínima una noche por semana, con la técnica de sellado (capa de crema barrera antes y después del activo). Cualquier signo de irritación es indicación de suspender y volver a los Péptidos.
Sí, pero con selección y timing muy precisos. Contraindicado: exfoliación mecánica con partículas (genera microfisuras en una barrera ya comprometida). Indicado: exfoliación enzimática (papaína, bromelina) — actúa por afinidad biológica sin agresión física, una vez cada 2 semanas como máximo, solo cuando la piel está en estado de calma. En piel sensible activamente reactiva, la exfoliación se suspende hasta recuperar la barrera de base.
La indicación técnica son los filtros físicos o minerales (Óxido de Zinc, Dióxido de Titanio). Su mecanismo de acción es físico — reflejan la radiación sin generar calor ni desencadenar reacciones fotoquímicas — lo que los hace especialmente seguros en pieles reactivas. Los filtros orgánicos (químicos) requieren absorción cutánea para actuar y pueden generar eritema o reacción en pieles sensibles. El argumento al cliente: ‘no es solo SPF, es el filtro que no le va a irritar.
La sensibilidad constitutiva tiene base genética y no se ‘cura’, pero sí se gestiona con resultados muy visibles. Cuando la reactividad tiene base en una barrera comprometida (el caso más frecuente), la reconstrucción consistente con Ceramidas y activos biomiméticos puede restaurar la función barrera hasta niveles cercanos a la normalidad. El resultado para el cliente: menos reactividad, mayor tolerancia a los cambios de temperatura y los cosméticos, y una piel de aspecto más descansado y equilibrado. El argumento de venta del profesional: el protocolo a largo plazo, no el tratamiento puntual.
Son el eje del enfoque microbioma en piel sensible. La investigación actual vincula la piel sensible y reactiva con un microbioma cutáneo alterado (menor biodiversidad, menor resiliencia frente a patógenos). Los Prebióticos actúan como sustrato nutritivo para las bacterias beneficiosas de la flora cutánea; los Postbióticos son los metabolitos y fracciones activas de esas bacterias que directamente refuerzan la barrera. En formulación profesional, su presencia garantiza no solo el alivio inmediato sino la resiliencia cutánea a largo plazo. Son la diferencia entre una cosmética paliativa y una cosmética restauradora.